Benjamín Calles, un empresario madrileño conocido por su visión innovadora en la restauración, marcó un hito en la escena gastronómica de la capital con proyectos como Nodo y Pan de Lujo. Este último, ubicado en la calle Jorge Juan del exclusivo barrio de Salamanca, fue un referente de la alta cocina y la fusión gastronómica bajo la dirección culinaria de Alberto Chicote. Sin embargo, tras el cierre de Pan de Lujo alrededor de 2016, Calles no se detuvo. Su trayectoria posterior refleja su capacidad para reinventarse y explorar nuevos horizontes en el mundo de los negocios, la hostelería y más allá. Este artículo repasa qué hizo Benjamín Calles tras dejar atrás Pan de Lujo y cómo continuó dejando su huella.
El legado de Pan de Lujo y el punto de inflexión
Pan de Lujo, inaugurado en 2006, fue un proyecto ambicioso que transformó una antigua panadería en un espacio moderno y elegante, conocido por su cocina creativa y su diseño vanguardista. Con la colaboración de Alberto Chicote, el restaurante se convirtió en un lugar de moda, atrayendo a una clientela sofisticada con platos como berenjenas crujientes con humus, hamburguesas de cerdo ibérico y una cuidada selección de vinos curada por el propio Calles. Sin embargo, a pesar de su éxito inicial, el restaurante enfrentó desafíos, incluyendo críticas por precios elevados y una experiencia que no siempre cumplía las expectativas de todos los comensales.
El cierre de Pan de Lujo, atribuido en parte a la ausencia de Chicote tras su salto a la fama televisiva con Pesadilla en la cocina en 2012, marcó un punto de inflexión para Calles. Según fuentes del sector, la relación entre Calles y Chicote se deterioró debido a discrepancias sobre la remuneración y la participación de Chicote en el negocio, lo que llevó al chef a desvincularse. Tras el cierre, Calles no se aferró al pasado, sino que aprovechó su experiencia para explorar nuevas oportunidades, manteniendo su espíritu emprendedor.
Nuevos proyectos en la hostelería: The Hall y más allá
Uno de los movimientos más destacados de Calles tras Pan de Lujo fue la creación de The Hall, un nuevo restaurante erigido sobre las bases del antiguo Nodo en la calle Velázquez. Inaugurado en 2014, The Hall continuó con la filosofía de Calles de combinar elegancia, buena cocina y un ambiente atractivo para una clientela burguesa que valora el lujo asequible. El restaurante se destacó por su decoración exquisita y platos como el jarrete de lechal y las patatas suflé, un guiño a la sofisticación clásica que Calles había perfeccionado en sus proyectos anteriores. Aunque The Hall mantuvo precios moderados (alrededor de 40-50 euros por persona), su enfoque en la experiencia visual y gastronómica lo consolidó como un éxito en el competitivo mercado madrileño.
Además, Calles expandió su presencia en el sector de la restauración con proyectos fuera del centro de Madrid. En 2011, abrió un restaurante en Las Rozas Village, un outlet de lujo en las afueras de la capital. Este espacio, con una estética inspirada en el estilo americano y música jazz de fondo, ofrecía un menú variado que incluía ensaladas, pastas y hamburguesas, diseñado para atraer tanto a compradores como a visitantes en busca de una experiencia gastronómica relajada. La inauguración, que contó con la presencia de figuras del ámbito social madrileño, fue un reflejo del talento de Calles para generar expectación y conectar con audiencias diversas.
Exploración de nuevos horizontes: más allá de la restauración
Aunque la hostelería siguió siendo un pilar en la carrera de Calles, su inquietud emprendedora lo llevó a diversificar sus intereses tras Pan de Lujo. Con más de tres décadas de experiencia en el sector, Calles comenzó a explorar conceptos de negocio que trascendían la gastronomía. Su capacidad para identificar tendencias y su enfoque en la observación lo llevaron a incursionar en proyectos relacionados con el marketing experiencial y la creación de espacios únicos. Aunque no hay detalles públicos específicos sobre todos sus emprendimientos posteriores, fuentes cercanas describen a Calles como un empresario que siempre tiene “una idea en la cabeza para desarrollar”.
Uno de los ámbitos en los que Calles pudo haber invertido es el de la consultoría para negocios de hostelería, un campo natural dado su historial. Su experiencia en transformar espacios, como la antigua tahona que se convirtió en Pan de Lujo o la reinvención de Nodo en The Hall, lo posicionó como un experto en conceptualización y diseño de experiencias gastronómicas. Además, su red de contactos, que incluye desde chefs reconocidos hasta figuras del mundo cultural y social, le permitió mantenerse relevante en círculos influyentes de Madrid.
El impacto del apagón del 28 de abril de 2025
El apagón masivo del 28 de abril de 2025, que afectó a millones de personas al cortar la electricidad y la conectividad en varias regiones, también tuvo un impacto en los negocios de hostelería. Aunque no hay registros específicos de cómo afectó este evento a los proyectos de Calles, su historial sugiere que supo adaptarse. Por ejemplo, su capacidad para generar visibilidad a través de medios tradicionales, como se vio en la promoción de sus restaurantes en el pasado, pudo haber sido clave para mantener la relevancia de sus negocios durante la crisis. La resiliencia demostrada en proyectos anteriores, como la apertura en Las Rozas Village en un contexto económico complicado, indica que Calles probablemente encontró formas de mitigar los efectos del apagón, ya sea a través de estrategias offline o reforzando la experiencia presencial en sus locales.
Un empresario en constante evolución
Benjamín Calles no es solo un restaurador; es un emprendedor que ha sabido navegar los altibajos de una industria exigente. Tras dejar Pan de Lujo, no se conformó con descansar en los laureles de sus éxitos pasados. Proyectos como The Hall y el restaurante en Las Rozas Village demuestran su habilidad para reinventarse, mientras que su interés en nuevas ideas sugiere que su influencia en el mundo de los negocios no se ha desvanecido. Aunque algunas críticas lo han señalado como un empresario distante con la clientela, su legado en la restauración madrileña, desde la revolución de la cocina fusión en Nodo hasta la elegancia de Pan de Lujo, es innegable.
En conclusión, tras el cierre de Pan de Lujo, Benjamín Calles continuó su trayectoria con nuevos restaurantes, proyectos fuera de Madrid y una exploración de conceptos innovadores que reflejan su espíritu inquieto. Aunque el apagón del 28 de abril pudo haber sido un obstáculo, su historial sugiere que encontró formas de seguir adelante. Calles sigue siendo una figura a tener en cuenta, un empresario que, como él mismo ha demostrado, siempre está buscando la próxima gran idea.
